
Como viene sucediendo en las ultimas temporadas en sus enfrentamientos contra el Athletic, el equipo blanco ha vuelto a necesitar de esas "ayuditas" a las que tan acostumbrados nos tienen. No en vano, en las últimas tres visitas al estadio de nombre fascista, le han señalado al Athletic la friolera de 5 penalties. Estamos hablando de una media de casi dos penalties por partido. Lo que en cualquier liga europea seria motivo de sospecha y debate, en este, nuestro maravilloso país, se asume con total naturalidad. Al fin y al cabo, ¿quien va a posicionarse a favor de un puñado de vascos para enfrentarse al equipo patrio por excelencia?.
Ya en la primera parte la labor arbitral fue encomiable. Impidió que los leones se fueran al descanso con dos goles a favor al ignorar un flagrante penalti del cateto Ramos sobre Ibai Gómez.
No contento con esto, a los dos minutos del segundo tiempo, cuando el partido estaba empatado, y las dudas afloraban cada vez con mayor fuerza en el equipo fascista, Mateu Lahoz se invento una pena máxima, ante lo que no podría llamarse ni agarrón, de Iturraspe a Kaka. Fijaos en un hecho curioso: Kaka cae al suelo en sentido completamente opuesto al del "agarrón", y casualmente sufre una seria falta de adherencia de sus botas al terreno de juego en ese preciso instante, como "si no quisiera ni apoyarse en el suelo" ¿Os suena esta practica piscinera?.
Habría que plantearse si, esas risas entre el poligonero Ronaldo y la rubia de bote Coentrao, instantes antes de iniciarse el segundo tiempo, no delatan que sabían lo que iba a pasar. Pues si no recuerdo mal, Ronaldo no es de los que se siente muy feliz cuando Messi esta por encima en la lista de goleadores.









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