Estamos asistiendo a una situación histórica sin parangón. Muchos pondrán rápidamente el grito en el cielo cuando diga lo que tengo que decir, y me acusarán de culé. Pero no me importa, el sentido común no debe acotarse en función de colores, y menos aún debe reprimirse por las sospechas que pueda despertar. Mi criterio me dice que el Barcelona está luchando contra demasiadas cosas.
El fichaje de Danilo por el Real Madrid, y su celebración por parte de la merengada, me hace retrotraerme a otros tiempos...aunque probablemente la situación actual no se haya dado en ningún tiempo pasado. Tengo esa sensación.
Y hablo del fichaje de Danilo porque me hace darme cuenta de que se quitaron de enmedio de un zarpazo al competidor en fichajes que les estaba haciendo sombra. Neymar, Luis Suárez, son las dos últimas estocadas que el poderoso estandarte mafioso estaba dispuesto a tolerar. Y de ese modo aparece una sanción al uso, que prohibe fichar en un par de períodos al rival. Castigo construido a medida del consumidor.
Los madridistas responden a todo con el eslogan: "El Barcelona es el que está podrido, así que a callar". No importa que estén hablando con alguien que no sea del Barcelona, ellos sólo saben manejarse mediante las frases estereotipadas que les ofrece el panfletismo mediático. Y pretenden dar lecciones, cuando su sentido común no les alcanza para intuir que es ilógico y desproporcionado, aparte de estadísticamente improbable, que todos los casos de corrupción se centren en el segundo equipo de nuestra liga en cuanto a poder económico y mediático. Y a mucha distancia de su club, siempre favorecido con leyes al uso para fichar extranjeros, reglamentaciones tributarias curiosamente ventajosas a sus intereses, y mandatarios cuyos negocios aparecen en alguna lista de corruptos que financiaron al partido en el gobierno para obtener prebendas. Y qué decir de los créditos bancarios procedentes de entidades que demuestran luego un funcionamiento "irregular" y deben ser rescatadas con dinero de todos. Sin embargo no aparece ni siquiera un pequeñito caso judicial en su contra, para disimular la porquería y que parezca que se barre en todas las direcciones.
El madridismo no olería la mierda ni aunque la tuviera debajo de la almohada. Para ser maridista hay que tener muy mal olfato.
